miércoles, 1 de junio de 2016

¿Recuerdas...?


James se acercó a Anabel, que se encontraba desplomada en el suelo, aunque apoyada en la pared de la bañera. Cogió la mano fría de la señorita y se sento a su lado.

- ¿Te acuerdas cuando nos conocimos? Era verano de 2005, exactamente el 29 de Junio. Recuerdo tu corto y brillante pelo moreno y tus chispeantes ojos verdes. De hecho siempre lo has llevado corto, como un chico, sé cuánto odias peinarte. Recuerdo que al verte sentí como si el mundo rotara alrededor tuyo, como si el tiempo se detuviera. No podía ni hablar, tu belleza me había cautivado, ni siquiera podía apartar la vista de ti.

- ¿Te acuerdas cuando fuimos juntos al primer día de clases?
Yo siempre me quedaba apartado, en una esquina. Hasta que me obligaste a comunicarme, ni siquiera me conocías. Ese día prometimos estar juntos para siempre, ya no te observaba desde detrás, ahora caminaba a tu lado.

- ¿Te acuerdas de nuestro primer parte? Estábamos en sexto de primaria y un niño me empujó, tirándome al suelo. Tú lo viste y la rabia se apoderó de ti. Le diste un buen derechazo, tan bueno que le rompiste la nariz. Tus nudillos se tornaron morados, yo los besé. Fué el momento más feliz de mi vida. Te miré a los ojos y tú a los míos, nuestros labios se juntaron y crearon una dulce e inocente danza. Me sentía tan feliz, era nuestro primer beso…
 De repente la Directora apareció, interrumpiéndonos.

- ¿Te acuerdas de nuestro primer botellón? Tu llevabas un short negro, Converse negras, camiseta de tirantes azul oscura y una diadema que disimulaba tu corto pelo despeinado. Yo era el único que no bebía, de hecho no podía, quería cuidar de ti y además no podía por las pastillas. En cambio tu si, querías olvidar que te diagnosticaron esquizofrenia.

 Un chico alto y fuerte se acercó a ti y comenzasteis a besaros, el te metió mano. Yo le empujé tirándole al suelo, al levantarse me pegó un puñetazo y mi ojo se puso rojo primero, luego morado y por último verde. Tú me empezaste a gritar. No sabía que era tu novio, nunca me lo habías dicho, y tú me lo contabas todo. Ese día mi mundo se derrumbó.

 Pasaron meses hasta que volvimos a hablar. Llegaste a mi casa llorando, habías pillado a tu pareja en la cama con tu mejor amiga. Lloraste en mis brazos durante horas hasta quedarte dormida en mi regazo. Tan solo te arropé, me acosté a tu lado, besé tu frente y me quedé dormido a tu lado.

 - ¿Te acuerdas cuando por fin me dijiste lo que más deseaba? Me dijiste “te quiero”. Me hiciste tan feliz, todo cobró color.

- ¿No es increíble como en un momento todo se destruye? Con un solo “eres mi mejor amigo”. Al escuchar aquello te empujé y salí corriendo. No cogí tus llamadas ni respondí a tus mensajes, tan solo te dejé en visto. ¿Cómo iba a saber que acabarías así? – Dijo James llorando mientras se levantaba. Cogió unas flores que se encontraban descansando en un florero y las puso sobre su cuerpo inherte.

- Te amo Anabel- besó los labios fríos y sin vida de Anabel.


- Se cuánto te gustan los helados de fresa, ¿Voy a por unos?- James salió de la casa y se subió a su vieja caravana, al lugar tan especial que compartió con Anabel. Solo se escuchó el ruido seco de un disparo.


Nicole Pardo
01/06/2016

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